GIPUZKOATIK

Ser o no ser, he aquí la cuestión junio 24, 2007

Filed under: Caso Hacienda Irun,Iritzia - Opinión — Gipuzkoatik @ 3:29 pm

Escribe Carlos Ormazabal Urbizu en Diario Vasco este interesante artículo de opinión:

Quebec. Montenegro. Escocia… Muchas son las naciones sin estado que reclaman su derecho a que otros no decidan por ellos. Esta pasada semana, el ya por poco tiempo líder del mundo mundial, George Bush, ha sido recibido en Albania en olor de multitudes. Advierte a Rusia que Kosovo puede declarar su independencia sin la ONU. Muchos quisiéramos para nosotros mismos que personaje tan relevante dijera lo mismo para quienes consideramos Euskal Herria nuestra patria.

Definitivamente, no. En su artículo “Porque Gipuzkoa se lo merece“, el director general de Hacienda de la Diputación Foral de Gipuzkoa, Iñaki Rica, yerra clamorosamente cuando afirma que el debate sobre la soberanía -“al menos en los términos en los que algunos lo plantean“, puntualiza- es, a estas alturas del siglo XXI, un debate indefinido y más simbólico que real.

Equivocada es la interpretación sobre la abstención en estas elecciones, así como equivocado es el cómo plantea el autor del artículo los efectos de la globalización o el proceso de integración europea. Si nos referimos al primer apartado, al de la abstención, dejando al margen la no reedición de la coalición PNV-EA y la escasez de propuestas programáticas que ha vaciado de contenido la campaña electoral, ha habido una razón que ha sido determinante para que gran parte del tradicional voto del nacionalismo democrático se haya quedado en casa y en la que coincide todo el mundo: el caso de la trama de la Hacienda de Irun. Echando balones fuera, el señor Rica (firma como director general de Hacienda de la Diputación) debería saber, a no ser que se trate de un ejercicio de autismo desmesurado, que este tema está no ya íntimamente unido a su cargo, sino que es de la exclusiva competencia del departamento que dirige: en un informe firmado por el mismo señor Rica, el 1 de diciembre de 2005 (información publicada en Gara el 18 de mayo de 2007) justifica las irregularidades detectadas en la Hacienda de Irun, atribuyéndolas, entre otras causas, a “cargas de trabajo” de las oficinas tributarias y a “una concepción errónea de servicio al ciudadano“. El hecho mencionado es elocuente por sí mismo, y la interpretación que hace el señor Rica de la abstención no merece más comentario, a juzgar por el tratamiento mediático que se ha dado al tema justo hasta el mismo día de las elecciones. El informe se firma en diciembre de 2005 y explota en los medios de comunicación en plena campaña electoral. Más de un año media entre una fecha y otra. A buen entendedor…

Si nos referimos a los efectos de la globalización o de la integración europea en cuestiones como la soberanía de los pueblos, parece insinuarse que Quebec o Escocia, por poner dos ejemplos ilustrativos, no estarían en el “grupo de cabeza” sino en la “cola del pelotón“. Efectivamente, el proceso de integración europea ha quedado en eso, en proceso no culminado del que ahora comienzan a extraerse las primeras conclusiones. Basta recordar que la Europa de los Pueblos que se nos quiso vender para las elecciones al Parlamento Europeo ha acabado pretendiendo ser la Europa de los Estados, y que el proceso se detuvo por la negativa de los estados a perder su soberanía. Soberanía de los Estados, que no de los pueblos que, de una u otra forma, a través de distintas fórmulas más o menos democráticas, los componen.

¿Qué es más importante?¿Tener fortuna o ser afortunado? Si trasladamos la pregunta a la política, la pregunta es obvia: ¿Qué es más importante? ¿Ser o estar? Sin lugar a dudas, ser y estar. Pero para estar, y más en lo que es o puede llegar a ser la Unión Europea, en primer lugar hay que ser. Y ya estamos comprobando los efectos del “no ser” que resulta en la práctica “no estar“: el no reconocimiento de la autonomía fiscal de las diputaciones (precisamente porque “no somos“; y este es otro de los temas de los que el señor Rica debería saber, por el cargo que ocupa); el cambio de cromos entre el Estado español y el francés sacrificando, entre otras cuestiones, la pesquería de la anchoa, sin tener en cuenta a los principales implicados, los arrantzales.

La sociedad vasca en general, y la guipuzcoana en particular siempre ha mostrado un fuerte dinamismo. Yo añadiría más: va incluso por delante de las instituciones. Y, efectivamente, en esto estamos de acuerdo, necesitan de instituciones fuertes, lideradas por personas con carisma, honradas y transparentes, personas capaces de concitar acuerdos y con fuerza tractora. Y que no sean utilizadas a modo de marionetas para defender otras “razones de Estado” ajenas y lejanas a los votantes.

Navarra es un claro ejemplo de ello. Tras haber solicitado los socialistas navarros el cambio en el territorio, posibilidad que ha sido refrendada por los votantes en las urnas, una simple reunión entre Zapatero y Rajoy ha desbaratado dicha posibilidad de cambio, al menos, de momento, en el Ayuntamiento de Pamplona, y parece que, también, en el Gobierno foral.

Navarra no será moneda de cambio…“, “Los vascos serán lo que decidan ser, dentro de la legalidad vigente…“… han acabado convirtiéndose en frases hechas ex profeso para las campañas electorales. Porque es el nacionalismo español PP-PSOE, tanto monta, monta tanto, el verdaderamente excluyente. El PSN, como el PSE, pinta más bien poco.

ANV (“tal vez nos hayamos pasado, pero ha colado” -Conde Pumpido) pese a haber sido legalizada a medias, ha vuelto a ser utilizada por los partidos nacionalistas españoles como excusa para relegar, en aquellos lugares donde les es posible, al nacionalismo vasco. Promesas de cambio, de cambio del cambio. Al final, con tanto cambio, vuelta a la situación anterior: involución. El Real Madrid vuelve a ganar la liga, y el PP se perfila como ganador de las próximas elecciones generales. Otra oportunidad perdida, y vuelta a empezar.

Quienes estando en cargos públicos y ante los recientes resultados electorales se permiten sugerir o demandar gobiernos fuertes y personas con carisma, parece que echen de menos tiempos pasados que, al menos en su percepción de las cosas, fueron mejores. Ni siquiera el beneficio de la duda para quienes vengan. Todos somos responsables de los resultados. Hacer nunca ha sido incompatible con Ser y Estar. Sigamos haciendo, y haciendo posible el poder ser, condición necesaria para poder estar. ¿De verdad el tema de la soberanía es un debate indefinido y simbólico. En mi modesta opinión es, y seguirá siendo, un debate real. Al menos para los verdaderos abertzales.

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