GIPUZKOATIK

Transversalidad y pragmatismo agosto 29, 2007

Filed under: Iritzia - Opinión — Gipuzkoatik @ 7:09 am

Josu Ikatzategi en Noticias de Gipuzkoa.

Llevamos una temporada a vueltas con los acuerdos transversales, su necesidad o sus desventajas, la conveniencia de ser pragmáticos. El acuerdo transversal tiene una propiedad positiva que todos admitimos: intenta incorporar al máximo de ciudadanos a un acuerdo. Todos admitimos que eso es deseable. Y muchos pensamos que si de verdad se tratara de acercar a los ciudadanos, sería más fácil y factible. Sin embargo, se trata, en primera instancia, de poner de acuerdo a dirigentes políticos y esto complica el tema.

En la práctica el intento de llegar a acuerdos transversales está condenado al fracaso. Algunos consideramos el Estatuto de Gernika, en su integridad, tal y como nos lo explicaron cuando nos pidieron el voto favorable, como un acuerdo de mínimos sobre el que basar nuestra convivencia con el Estado español.

Sin embargo tanto el PP como el PSOE, que se dicen fervientes defensores de la legalidad y del Estatuto de Autonomía, se han declarado en repetidas ocasiones contrarios a su desarrollo integral. Incluso han realizado intentos de anularlo (recordemos el intento Mayor Oreja-Redondo y las voces de aliento de Fraga).

Consecuentemente, es inocente pensar que esos grupos van a acordar algo que supere al Estatuto que no quieren completar. Por ello, condicionar los pasos que una mayoría de ciudadanos queremos dar para superar y, sobre todo, garantizar que no va a haber nuevas actuaciones limitativas al nuevo estatus, supone admitir el derecho al veto del PP y PSOE y negar a la ciudadanía vasca la opción a desarrollar sus derechos, incluso alcanzar la independencia si así lo decidiéramos. Supone conceder el derecho de decisión a la minoría.

Mi amigo Josu Jon ponía recientemente como ejemplo de transversalidad la actuación de NaBai. Me parece un ejemplo desafortunado. En primer lugar, porque el acuerdo alcanzado entre navarros fue vetado en España. Lo mismo pasaría en nuestra Comunidad, como antes pasó en Catalunya. En segundo lugar, porque se trataba de un acuerdo postelectoral con el fin de ofrecer una estabilidad y características de gobernar distintas a las que se han sufrido en Navarra en los últimos años y que ahora seguirán sufriendo gracias al PSOE.

Igualmente se argumenta de que no se puede plantear reivindicaciones ni negociarlas mientras haya violencia. Dejando constancia expresa de que condeno toda acción y práctica violenta, sea política, legal, social o de género, sangrienta o de guante blanco, considero que paralizar las acciones políticas por existencia de violencia es un error grave. Es tanto como conceder el dominio de la agenda político-social a los violentos. Durante el franquismo hicimos política. Y durante el franquismo había violencia. Y como respuesta a esa violencia surgió ETA. ¿Vamos a dejar que sea ETA la que nos diga cuándo podemos sentarnos a buscar soluciones entre las distintas sensibilidades socio-políticas? Eso es favorecerle.

¿Vamos a dejar de ejercitar acciones políticas por la existencia de leyes que limitan su ejercicio o suponen abiertas amenazas a ciertas pretensiones políticas? ¿Vamos a dejar de ejercitar acciones políticas porque algunos jueces den interpretaciones restrictivas, en especial para un bando, a leyes ya de por sí restrictivas de derechos? Mi posición es de un no rotundo. Al contrario, su existencia es la que más debe obligarnos a actuar políticamente, precisamente para superar su amenaza y trabajar por una sociedad en la cual todo atisbo de violencia sea superado dando paso al diálogo y esfuerzo de mutua comprensión como base de entendimiento entre las personas.

Los ciudadanos queremos centralidad; es cierto, pero también queremos claridad de planteamientos, cumplimiento de promesas y programas, recuperación del medio ambiente, eficacia y austeridad de gasto.

El pragmatismo es una cualidad muy positiva: nos permite actuar con eficacia. La utopía es una necesidad: no avanzaremos, no romperemos moldes y tabús si carecemos de ella. En el equilibrio entre ambas está la virtud. Pero en caso de duda, y si queremos ser fieles a nuestras ideas, optemos por la utopía. No olvidemos el viejo dicho: vive como piensas, de lo contrario pensarás como vives.

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