GIPUZKOATIK

La consulta y sus circunstancias septiembre 1, 2007

Filed under: Iritzia - Opinión — Gipuzkoatik @ 8:48 am

Artículo de Roman Sudupe en DEIA.

El debate sobre la consulta política a realizar a la sociedad vasca está en la calle y son, cuando menos, tres son los aspectos que a mi juicio se han de tener en cuenta: 1. La conveniencia o no de la consulta en la no-ausencia de la violencia de ETA. 2. Los compromisos electorales y los del programa de gobierno del tripartito. 3. Los apoyos políticos para la consulta.

Con respecto a la conveniencia o no de la consulta en la no-ausencia de la violencia de ETA, es innegable el interés general de que la autodenominada izquierda abertzale asuma y participe en el sistema democrático forjado después del franquismo, cosa que no se logró tras su no aceptación del Estatuto de Autonomía. Por otra parte, la falta de voluntad política que para la implementación de dicho Estatuto han mantenido los distintos gobiernos españoles ha cuestionado el pacto contraído entre los gobiernos español y vasco. Esta falta de garantías ha provocado que los partidos nacionalistas vascos, aun reconociendo el valor del Estatuto de Gernika, reivindiquen un nuevo estatus político para Euskadi.

Hilvanando los dos objetivos, el lehendakari concretó la propuesta en un proyecto que, después de cumplir con el requisito legal de la mayoría del Parlamento vasco, fue rechazado tanto por el Congreso de Diputados en Madrid como por ETA. El Congreso reflejó una total carencia de visión de Estado y ETA, un narcisismo propio de los que se consideran poseedores de la verdad y que todo el que disiente de ellos es un vendido.

Es sabido que el lehendakari planteó que la consulta se realizaría en ausencia de violencia. Eran evidentes las razones que exigían un clima propicio para la realización de la consulta. La ausencia de violencia suponía, y supone, aun hoy, libertad. Libertad para que todos los partidos pudieren defender, sin ninguna coacción, sin ninguna amenaza, sus propias propuestas, sus propios proyectos y sus propias ideas. Libertad que no existe mientras persista la amenaza de ETA.

El otro requerimiento del lehendakari era que la consulta se realizara sin exclusiones políticas. Con esta exigencia el lehendakari cerraba el círculo. Por una parte, la consulta debía realizarse en libertad y, por otra, en la consulta participarían todas las representaciones políticas, incluyendo la ilegalizada Batasuna. Y debe ser así porque uno de los objetivos fundamentales de la nueva situación política a crear es la de insertar en el sistema político a la autodenominada izquierda abertzale. De otro modo sería como pretender repetir lo que aconteció con el Estatuto vigente.

La segunda cuestión a considerar son los compromisos electorales y los del programa de gobierno. Los partidos políticos deben tener credibilidad en la sociedad y para ello es imprescindible que sean consecuentes con sus compromisos. PNV y EA se comprometieron explícitamente, primero en la campaña electoral y, después, junto a IU, en el programa de gobierno, a que la consulta política se realizara en ausencia de violencia y sin exclusiones políticas. Si ahora el gobierno y los partidos que lo sustentan cambiaran de criterio no resultaría nada extraño que un porcentaje determinado de electores, que apoyaron personalmente al lehendakari y a los partidos de la entonces coalición PNV-EA, se sintiera frustrado con la consiguiente pérdida de confianza en el nacionalismo vasco institucional. La estrategia de la acumulación de fuerzas provoca en el PNV una pérdida de su implantación social, y sectores muy importantes están preocupados por la gran desestructuración política que se produciría en Euskadi con el debilitamiento del PNV.

Es verdad que las circunstancias son cambiantes y que los programas y compromisos son adaptables pero, desgraciadamente, en lo que concierne a ETA poco han cambiado las cosas. Dada la estrategia de ETA de fomentar las contradicciones entre nosotros, mucho me temo que si el gobierno vasco convocara la consulta, ETA reforzaría sus atentados. No quiero ni pensar en las consecuencias políticas que de ello podrían derivarse.

Tercera y última cuestión: los apoyos políticos para la consulta. Sabido es que, a finales del pasado octubre, ETA torpedeó las bases del acuerdo de un nuevo marco político para Euskadi, acuerdo respaldado por las representaciones políticas del PNV, PSE y Batasuna. Conociendo los argumentos esgrimidos para impedir el acuerdo, no es aventurado suponer que ETA rechazaría el juego político diseñado por el Gobierno vasco y por el tripartito que lo apoya. Así pues, un sector de Batasuna quedaría al margen de la consulta. Por otra parte, tampoco hace falta argumentar mucho para compartir el criterio de que tanto el PSOE como el PP rechazarían la consulta, con lo que los apoyos se limitarían a PNV, EA, IU y Aralar.

Pues bien, teniendo en cuenta la relación de fuerzas existente en los territorios forales de la Comunidad Autónoma Vasca… ¿Existe un mínimo de garantía para un resultado exitoso en todos y cada uno de los territorios? Recordemos que el lehendakari se comprometió a que la nueva propuesta política tuviera un resultado, en cada uno de los territorios, superior al que en su día tuvo el Estatuto vigente. Y los números son duros. Para conseguir esos resultados se requiere, por una parte, una gran participación y, por otra, que la propuesta tenga un fuerte apoyo. Y con el mapa electoral actual resulta difícil vislumbrar un resultado exitoso de la consulta, sobre todo en Araba.

Como argumento en contra se podrá decir que los sondeos muestran una actitud mayoritaria a favor de la capacidad de decisión de Euskadi, pero una cosa es la opinión política de las personas y otra, su comportamiento político. Personalmente, creo que la respuesta de la población estaría en consonancia con las consignas de los partidos políticos en los que cada persona confía.

En todo caso, pocos dudarían de calificar la consulta como una apuesta de resultado incierto. Y pregunto: ¿estamos para más incertidumbres? ¿Se pueden poner en riesgo, a expensas del resultado de una apuesta, 112 años de historia de un partido como EAJ-PNV? Estoy convencido de que la generación anterior de nuestro partido nos echaría a patadas si nos viera apostar por semejante aventura. Porque aventuras en política tan sólo pueden permitirse los partidos muy minoritarios que precisamente suelen ser minoritarios porque no aportan seguridad y garantía de futuro a la población. Esta estrategia también encajaría en partidos como los que utilizan el eslogan trotskista de la ‘revolución permanente‘, pero no en un partido político de orden como ha sido y es EAJ-PNV a lo largo de toda su larga, dilatada y rica historia.

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