GIPUZKOATIK

El premonitorio pronóstico de Imaz junio 27, 2008

Filed under: Berriak - Noticias,Eusko Jaurlaritza,Lehendakari — Gipuzkoatik @ 8:39 am

Alberto Surio en Diario Vasco.

Finalmente EHAK va a repetir la jugada de Sozialista Abertzaleak en 2004, al otorgar uno de sus nueve votos al proyecto de Ley de Consulta y permitir que salga adelante. Se ha comprobado, de nuevo, que el comportamiento de la izquierda abertzale no se atiene a criterios lógicos y convencionales, sino al enredo y a la pura desestabilización para alimentar el imaginario de la confrontación. Las duras críticas de EHAK y Batasuna en los últimos días -un «fraude histórico» llegaron a calificar la propuesta- acentuaron las dudas e, incluso, hicieron pensar que la hipótesis de que Ibarretxe iba a salir derrotado en la Cámara no era tan descabellada.

Sin embargo, la izquierda abertzale ha desconcertado después de jugar al escondite y ha desvelado sus cartas a última hora. No importa que haya dirigido demoledoras cargas de profundidad contra un proyecto que, a su juicio, no va servir para solucionar el ‘conflicto’ porque consuma la «partición territorial». Tampoco que viera detrás una intencionalidad de Ibarretxe para engordar electoralmente a su costa con un banderín de enganche. Al final, al parecer después de un intenso debate interno, la izquierda abertzale permite que el proyecto salga adelante. Provocar una derrota de la iniciativa no hubiera sido comprendido quizá en una parte de sus bases. Pero a la vez hacerlo después de cuestionar en la forma y en el fondo la estrategia de Ibarretxe introduce a su mundo en un cúmulo de contradicciones. Los mismos que ven siempre incoherencias en los demás se han introducido hace tiempo en un laberinto de tácticas y cálculos en el que casi nada es lo que parece ser. Se juega a la confusión de un ‘no pero sí’ con un objetivo, colocar al PNV en la espada y la pared, de tener que elegir entre una dinámica de confrontación y el cumplimiento de la legalidad. Una disyuntiva que va a generar notables tensiones.

El tripartito vasco tenía previsto el escenario que se avecina para los próximos meses. De entrada, un recurso del Gobierno central de inconstitucionalidad que paralizará la iniciativa y una campaña de tensión y agitación propagandística, bien sea mediante la recogida de firmas, el buzoneo de papeletas o una espiral de denuncias en Europa. El manual del victimismo está servido en bandeja. Ibarretxe hace tiempo que retrata a los socialistas y a Zapatero como los ‘malos‘ de la película, los que se oponen al autogobierno y al diálogo y él se coloca siempre como el adalid de la paz, de la normalización y de la consulta. En este contexto, el relato sobre el derecho a decidir se convierte en un argumento simplista pero relativamente eficaz, que tiene enfrente un argumentario más complejo, que tiene mayores problemas para conectar y emocionar a la sociedad a pesar de que, y los últimos informes sociológicos así lo atestiguan, la sociedad no quiere desencuentros ni frentismos unilaterales. El objetivo es evidente, reproducir la situación anterior a las elecciones de 2001, en las que la expectativa de una victoria de Jaime Mayor suscitó un temor amplio en una parte de la sociedad que se movilizó masivamente para impedir la alternancia del PP. Entonces gobernaba Aznar. Nunca la historia se repite dos veces pero el nacionalismo va a apelar a ese mismo voto del miedo para evitar el cambio, todo ello bien envuelto con una prolífica actividad legislativa, reforzando la imagen social del Ejecutivo. La pretensión del tripartito es acumular fuerzas ante unos comicios en los que, previsiblemente sin EHAK ni ANV en el concurso electoral, Ibarretxe se la juega todo a la carta de que el tripartito saque 37 escaños. O eso o la oposición.

Pero lo que puede venir en los próximos meses lo anticipó lúcidamente en julio del año pasado Josu Jon Imaz, semanas antes de anunciar su retirada de la política activa. Decía entonces Imaz que, nos guste o no, ETA iba a marcar la agenda volviendo a asesinar. Escribía entonces el líder del EBB que «una consulta ciudadana planteada como escenario de acumulación de fuerzas para una confrontación política es muy discutible» y «grave» en un contexto en el que ETA podía tener un ‘plan B’, declarando un alto el fuego permanente a la espera de que la consulta se llevara a cabo. Con una organización terrorista que puede matar en cualquier momento, parece cantado que aprovechará el «rechazo constitucional» del Estado español a la consulta para seguir justificando su recurso a la actividad criminal. Un panorama desolador en el que el sector pactista del PNV ha plegado velas para no abrir una crisis con el lehendakari pero que dejará secuelas. «No hace falta ser adivino para imaginar a ETA matando en nombre de la defensa de una presunta voluntad popular no atendida. La consecuencia de todo ello puede ser diabólica», decía Imaz. Premonitorio.

Sacar adelante este proyecto gracias al voto de EHAK es políticamente una losa. Pero pensar que este respaldo implica un desmarque real hacia el terrorismo es un ejercicio de cinismo e impostura. No hay pruebas de que esta decisión haya sido adoptada por ETA, pero resulta evidente que es la decisión que más le interesa a ETA para seguir.

 

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