GIPUZKOATIK

¿Es creíble o sólo un puñado de votos? octubre 6, 2008

Filed under: Iritzia - Opinión — Gipuzkoatik @ 7:00 pm

El reciente acto organizado por los socialistas de Patxi López proponiendo un modelo lingüístico no politizado o, lo que es lo mismo, situando al euskera en libertad, permanecerá durante mucho tiempo en la retina y la memoria de muchas personas por diferentes causas.

El acto me ha conmovido y reconozco que ha revuelto mi conciencia. Si hay que poner al euskera en una situación de libertad es que en la actualidad no goza de tan condición. ¿Y por qué el euskera no tiene libertad? No he hallado una respuesta cabal a esta interrogante en el manifiesto electoral socialista.

Donde yo me crié, la margen izquierda del Nervión, era y es un granero de votos socialistas y jamás tuve la oportunidad de ver, desde la transición política, a socialista alguno promover el euskera o fomentar nuestra lengua. Entre los promotores del incipiente movimiento que entonces se fraguó para poner en marcha las primeras ikastolas jamás encontré a un socialista. Si los hubo nunca fueron visibles para la sociedad.

Desde entonces han pasado muchos años. Nada más y nada menos que tres décadas. Y en estos treinta años, en cada campaña electoral que había, sí tuve la oportunidad de ver múltiples mítines socialistas a los que acudían personajes de relevancia como señor Rodríguez Ibarra, el multifacético José Bono o el camaleónico Alfonso Guerra, entre otros.

Venían en elecciones para dirigirse a aquellos que unas cuantas décadas antes habían venido a Euskadi desde Extremadura, Andalucía o Castilla, buscando trabajo y una vida mejor. Yo nunca les percibí como una amenaza, porque vivíamos juntos, luchábamos juntos contra el franquismo y aprobamos juntos el Estatuto de Gernika. ¿Qué les decían? Que votaran a los socialistas porque eran la garantía de que nadie les obligaría a hacer las maletas para volver a sus lugares de origen y que votaran a los socialistas porque les aseguraban que nadie les obligaría a aprenden euskera. La antítesis era Cataluña. Allí había que aprender catalán, aquí, en Euskadi, estaban a salvo votando a los socialistas.

Uno de los más locuaces era Alfonso Guerra, y parece que lo sigue siendo, no hay más que recordar su famoso “cepillado“. Aquellas ocurrencias, entre los socialistas de Sestao, Barakaldo o Portugalete -Patxi López lo recordará bien- siempre causaban enorme regocijo. Recordará igualmente cómo en los mítines se oía gritar: “¡Dales caña Alfonso!“.

¿Qué pensarán hoy todas esas personas de buena fe cuando le oigan a Patxi López decir las cosas que dice? Me imagino que, perplejos, se dirán: “Patxi dice que ahora, además de castellano, tenemos que hablar en euskera ¿Qué es lo que ha cambiado?” Nada, salvo un proceso electoral.

Una vez asentado el autogobierno vasco y superadas las épocas de las ikastolas ocultas y clandestinas, extendida la enseñanza de y en nuestra lengua al conjunto del sistema educativo, todo lo que se ha hecho por el euskera ha pasado por la acción del Gobierno Vasco y por leyes aprobadas por el Parlamento Vasco.

Si no me equivoco -y estoy dispuesto a rectificar si el señor López me demuestra lo contrario- la Ley de Normalización del Uso del Euskera se aprobó con un consenso casi total y posteriormente las principales leyes que regulan la enseñanza en euskera se llevaron a cabo en gobiernos en el que los socialistas estaban presentes. ¿Cómo es posible que se ponga en duda las normas legales aprobadas por el Parlamento Vasco y por los propios socialistas para recuperar el euskera afirmando que estamos en una situación de sectarismo ideológico?

Señor López, ¿cómo se puede afirmar que el euskera no tiene libertad si ha sido nada más y nada menos que el Parlamento Vasco quien ha legislado sobre esta materia? ¿O, acaso, para usted el Parlamento Vasco ha aprobado leyes y normas que no garantizan la libertad, incluso con sus propios votos?

Me temo que a quien primero debe mandar su manifiesto es a compañeros/as de su propio partido que promueven de forma activa una plataforma que alienta la enseñanza única y exclusivamente en castellano, aunque también puede ser que sólo existan votos tras su ambigua voluntad.

Pero el acto electoral de López deparó más sorpresas para mi madura conciencia. Allí estaban nada más y nada menos que representantes de AEK o Kontseilua. El máximo exponente de este último grupo, Mendiguren, asistía complacido al acto. Invito a todos a repasar los comunicados y declaraciones de Kontseilua en los que censura severamente las políticas a favor del fomento del euskera del actual Gobierno Vasco porque no garantizan su pervivencia. Al parecer Patxi López sí que las va a garantizar, aunque no sabemos cómo, pero Mendiguren seguro que lo explicará.

Si la presencia de Kontseilua fue insólita, observar en televisión a Juan Mari Torrealdai en la sesión electoral socialista fue impactante. Torrealdai es una de las personas más comprometidas con el euskera que haya habido y es también una de las personas encausadas por el cierre de Egunkaria. Está pendiente de juicio y el fiscal -dependiente del Gobierno, y el actual es del PSOE- le inculpa todavía junto a otros. Egunkaria lo cerró Aznar, lo socialistas, salvo alguna honrosa excepción, jamás dijeron esta boca es mía cuando ocurrieron aquellos hechos. Ahora hay otro Gobierno en Madrid, pero la fiscalía no ha retirado acusación alguna contra las personas encausadas. Entre ellas Torrealdai. Está pendiente de ser juzgado y de seguro también lo explicará.

Con todo, el acto me dejó una sensación de dejá vù. ¿Y de que me suena?, pensaba mientras me vino a la memoria el Jáuregui candidato a Lehendakari que, acompañado por el difunto Onaindia, lanzó el mismo mensaje a parecida parroquia: “Lo moderno es el vasquismo“. La caducidad del vasquismo llegó tras las elecciones y una nueva derrota electoral. Después vendría Jaime Mayor Oreja y Nicolás Redondo Terreros y con ellos Patxi López, entonces Secretario General del PSE de Bizkaia. Si no compartía nada de lo que hacían Jaime y Nicolás jamás se lo oímos decir.

¡Qué paradojas y qué sinrazón! ¿Es creíble esta propuesta o todo se reduce a una campaña de imagen para conseguir un puñado de votos? La respuesta, a mí modesto entender, es irrefutable: Todo es por un puñado de votos.

 

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